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viernes, 30 de octubre de 2015

Estrenos de cine (76): Syfy's Childhood's End HQ | Trailer 2015

Opinión personal (53): Shakespeare en el cine (2º)

-continuación-
Anonymous (1), dirigida por Roland Emmerich en el 2011 es, también, un caso sorprendente porque si el director John Madden no parecía, en principio, el más idóneo para una película como Shakespeare in Love, Emmerich -que disfruta del dudoso honor de ser el padre de bodrios de la magnitud de Independence Day o 10.000lo parecía todavía menos para llevar adelante un melodrama histórico con pretensiones de qualité como es Anonymous, sin embargo el resultado es, como vamos a ver, bastante notable.


Esta película juega plenamente con la posibilidad de que el verdadero autor de las obras atribuidas a Shakespeare no fuera él sino el noble Edward De Vere, el conde de Oxford. El film comienza con Derek Jacobi  (siempre en la memoria de todos como el tartamudo emperador de la serie inspirada en la novela de Graves, Yo, Claudio) recordándonos que no hay manuscritos del escritor, lo que permite una reconstrucción histórica de los hechos mezclando datos reales con especulaciones.
El primero que cede su nombre para resguardar de tan indecorosa profesión de escritor teatral al noble fue, según la película, Benjamín Johnson.
A él le espeta el conde de Oxford: “En mi mundo nadie escribe obras, la gente como tú, sí”. 
Éste está muy convencido de la necesidad de su anonimato porque 
todo arte es político y todo artista tiene algo que decir, si no sería zapatero.

Esta frase refleja bien una de las tesis del film: las obras de teatro como armas políticas que posicionan a unos y a otros de diferente forma ante el poder y ante una reina Isabel que, a pesar de todo,disfruta del teatro (una Vanessa Redgrave algo histriónica en su papel de reina madura; más comedida Joely Richardson, representando a la reina en su juventud).



La película, al igual que Shakespeare in love, nos muestra una excelente reconstrucción de la Inglaterra del siglo XVI y de su ambiente teatral, social y político, pero hay que reconocer que nos presenta a William Shakespeare como un absoluto memo, hasta tal extremo que, desde mi punto de vista, peligra la viabilidad de la segunda tesis: presentarle como autor ficticio de unas obras de mucho nivel que fascinan al público.



¿Realmente alguien podría creer que un mastuerzo de tal calibre sería capaz haber escrito algo medianamente aceptable y totalmente fuera de lo habitual? En fin, cosas del cine.
La trama se complica con varias historias cruzadas que acaban –y esto sí que me parece un fallo grave- con una propuesta cercana al folletín: el conde de Oxford, amante en su juventud de la reina Isabel…..es hijo de la misma!!. Entiendo que los Tudor, con un precedente de la talla de Enrique VIII, se presten a los desenfrenos sexuales, pero no veo la necesidad, cara a la historia que se nos cuenta, de enrevesar el argumento con una innecesaria “caída edípica”. A pesar de las distintas líneas que se entremezclan y de la abundancia de personajes, que pueden complicar algo -especialmente al inicio- el seguimiento del argumento, la película acaba viéndose con cierto agrado porque hay precisión en la puesta en escena y también algunos momentos brillantes, además de tomas que no sólo reflejan la estética sino, también, el espíritu de la época.
Los actores están, en general, a la altura de lo que se puede esperar en una película que quiere reflejar unos tiempos amantes del teatro. Probablemente el mejor de todos ellos sea, Rhys Ifans,
 interpretando al conde de Oxford de tal manera que nos convence sobre la posibilidad de que alguien así pudiese haber escrito las obras que conocemos como shakespearianas.



Claro que, en el fondo, esto quizás sea solo un prejuicio, ante la necesidad que tenemos algunos de pensar que las grandes obras hayan tenido que ser creadas necesariamente por grandes hombres.
El montaje tampoco defrauda y encontramos varias secuencias interesantes como el resumen que se nos ofrece de las representaciones de Noche de reyes, Julio Cesar, Macbeth y Hamlet, o la escena del entierro de la reina Isabel que resulta bastante impresionante. Como ya he indicado antes la cuidadísima ambientación, inspirada en muchos cuadros barrocos holandeses, contribuye a dar una gran belleza formal del film.
En definitiva: no estamos ante una obra maestra, desde luego, pero la película se deja ver con el suficiente gusto como para tener ganas de saber más sobre los personajes de los que nos habla y sobre aquellos turbulentos tiempos.





Para situar la época lo tenemos muy fácil porque son muchísimos los films que nos transportan a aquellos tiempos y lo hacen con suficiente dignidad, huyendo de anacronismos históricos propios de los celuloides de los años cuarenta y cincuenta, que entendían el cine histórico más como un simple entretenimiento con decorado de época que como una recreación más o menos fidedigna de la misma (2).
Enrique VIII y sus múltiples devaneos copan el ranking de películas (3), pero como lo que nos interesa es el teatro isabelino recomendaría la visión de dos películas sobre esta reina: Elizabeth (1998), (4) y Elizabeth, los años dorados (2007) (5) ambas dirigidas por Shekhar Kapur. Viendo las dos es posible hacerse una idea de lo que fueron aquellos tormentosos tiempos, de los que, sin embargo, surgió una de las épocas más esplendorosas de Inglaterra. Una gran transformación política y religiosa que llevó -con todas sus luces y sombras- a una profunda renovación social y a una eclosión cultural de la que W.Shakespeare fue, sin duda, uno de los exponentes más brillante, aunque ciertamente no el único.




Para finalizar otro film meritorio:  Stage Beauty (Belleza prohibida) (6), 2004, dirigida por Richard Eyre. En esta película se nos narra, en un ambiente de finales del XVI o comienzos del XVII, las dificultades que atraviesa un actor especializado en papeles de mujer cuando se encuentra con que los tiempos cambian hasta tal punto que sí se permitirá a las mujeres acceder a las tablas como actrices, transformando de esta manera radicalmente lo que hasta entonces había sido un mundo exclusivamente reservado a los hombres. 
Crisis personal englobada en una crisis de época y con el teatro de telón fondo. 
En las escenas finales se representa, una de las mejores obras de Shakespeare en el escenario: Otelo.
Ni Inglaterra, ni el mundo iban a dar ya marcha atrás en un arte como el teatro. 
Arte que por méritos propios supo atrapar el corazón de los espectadores y que, con el tiempo, sería uno de los pilares sobre los que se desarrollaría otro nuevo arte: el cine.



-continuará-
Autor: Javier Nebot, Octubre 2015.
https://www.safecreative.org/user/JavierNC
Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran  corresponden al artista o artistas referenciados.
Su exposición en este blog pretende ser un homenaje y una contribución a la difusión de obras dignas de reconocimiento cultural, sin ninguna merma a los derechos que correspondan a sus legítimos propietarios.

En ningún caso hay en este blog interés económico directo ni indirecto.

Notas:
(2) Hay mucha y buena literatura sobre el binomio cine/historia. La mayoría de ella centrada en las distintas épocas, pero para un trabajo como este me parece especial-mente recomendable la web: http://www.cinehistoria.com/
En ella diversos profesores enamorados del tema lanzan propuestas, ensayos, críticas cinematográficas que ayudan a situar correctamente tan delicada relación a la vez que preparan diversas posibilidades pedagógicas relacionadas con tan apasionantes temas. También merecen la pena y son útiles: 
De donde extraigo la siguiente relación 
*1911 - Henry VIII de William G.B. Barker : Laura Cowie * 1912 - Cardinal Wosley de J. Stuart Blackton y Laurence Trimble : Clara Kimball Young * 1913 - Anne de Boleyn de Henri Desfontaines et Louis Mercanton : Laura Cowie * 1920 - Anna Bolyen de Ernst Lubitsch : Henny Porten * 1933 - The private life of Henry VIII de Alexander Korda : Merle Oberon * 1937 - Les perles de la couronne de Christian-Jaque et Sacha Guitry : Barbara Shaw * 1953 - Young Bess de George Sidney : Elaine Stewart * 1966 - Un hombre para la eternidad de Fred Zinnemann : Vanessa Redgrave * 1969 - La reina de los mil días de Charles Jarrott : Geneviève Bujold * 1972 - Henry VIII and his six wifes de Waris Hussein : Charlotte Rampling * 1984 - Anna Bolena de Lotfi Mansouri : Joan Sutherland * 1986 - God's outlaw de Tony Tew : Oona Kirsch * 1991 - Henry VIII de Pierre Jourdan : Lucile Vignon * 2000 - Kevin & Perry de Ed Bye : Natasha Little * 2003 - The other Boleyn girl de Philippa Lowthorpe : Jodhi May * 2003 - Henry VIII de Pete Travis : Helena Bonham Carter * 2006 - The madness of Henry VIII de Doug Schultz : Ioana Flora * 2008 - The other Boleyn girl : Natalie Portman 
La serie televisiva LOS TUDOR, aun teniendo una trama algo forzada, también refleja, con una estética deslumbrante, las andanzas de un rey fogoso a nivel sexual e inquieto a nivel intelectual, así como los avatares que sufrió Inglaterra para pasar de un estado, más o menos feudal, a otro de corte más moderno, basado en el rey como pilar sustancial de la comunidad (política y religiosa). 
(4) Sobre Elizabeth:
(5) Sobre Elizabeth, los años dorados:
(6) Sobre Stage Beauty
https://www.youtube.com/watch?v=ok1jX_FY6so

<a href="http://www.safecreative.org/work/1511015691422-shakespeare-en-el-cine-algunas-reflexiones" target="_blank"> 
<span>Shakespeare en el cine. Algunas reflexiones</span> - 
<span>(c)</span> - 
<span>J.Javier Nebot Cervantes</span> 
</a> 

martes, 27 de octubre de 2015

Opinión personal (52): Shakespeare en el cine. (1º)

Entrar en contacto con las obras de William Shakespeare es entrar en un complejo y  fascinante mundo de posibilidades, no solo culturales sino también estéticas, psicológicas y, en definitiva, humanas. Como alguien dijo alguna vez (no recuerdo ahora quien): Shakespeare fue el mayor “cartógrafo del alma humana”. 
Más allá de las curiosas teorías y fabulaciones sobre la verdadera personalidad que se ocultaba bajo el nombre del escritor inglés (que sin duda tienen su intríngulis y le dan al personaje un toque casi mágico realzando el misterio de su excepcionalidad), la realidad es que sus escritos, fuesen de quien fuesen (1), han perdurado vigentes hasta nuestros días por la potencia de su imaginación y por la profundidad de sus planteamientos. Imaginación y profundidad que han calado en muy diferentes tipos de personas y en públicos de toda condición, hasta tal punto que muchos de sus personajes y de sus historias forman parte, por pleno derecho, del imaginario occidental y, me atrevería a decir, del mundial. 
No soy, desde luego, ningún experto en teatro shakesperiano así que mi intención, al publicar este post y los que le van a seguir,  es hacer, simplemente, un breve recorrido por el tratamiento que el cine ha dispensado a sus obras. 
Desde los comienzos del séptimo arte, Shakespeare fue motivo de inspiración habitual para los creadores cinematográficos –al igual que otros escritores de fama- (2). Éstos encontraron en él argumentos de reconocido prestigio y la posibilidad de dar una cierta respetabilidad artística a determinadas producciones cinematográficas, a la vez que ofrecían una oportunidad perfecta para que los actores y las actrices –muchos provenientes del teatro- pudiesen encontrar elementos de lucimiento para sus talentos expresivos en un medio tan nuevo y diferente como fue el cine en sus comienzos. 
Obras tan emblemáticas como Romeo y Julieta, Hamlet, Enrique V, Ricardo III y otras muchas más, han sido reiteradamente adaptadas para la pantalla. En algunas ocasiones a través de representaciones literales, más cómo si se tratase de teatro filmado que de cine; en otras, con una mayor libertad expresiva, atreviéndose a modificar las obras del maestro o utilizando sus argumentos como fuente de inspiración genérica para otro tipo de planteamientos. 
En cualquier caso, Shakespeare y su mundo, sus obras y los personajes que en ellas viven han sido y seguirán siendo, constante fuente de ideas para el cine y para el teatro, al igual que sucede con algunos autores de la Grecia Clásica porque, como he dicho más arriba, lo que cuentan y cómo lo cuentan parece no perder vigencia y sigue atrayendo a todos aquellos que se dejan empapar por la belleza de sus palabras. 
Un acercamiento al tratamiento que el cine ha dispensado a la figura de Shakespeare parece un inicio adecuado para adentrarse en el enfoque cinematográfico de sus obras.
Son dos las películas, más o menos recientes, que han tratado la figura del escritor: Shakespeare in Love y Anonymus. También me parece que resulta interesante situar la época en la que vivió y que, evidentemente, influyó en él y en su obra. Los Tudor incidieron sobre la Inglaterra de su tiempo de manera indeleble e Isabel, la reina “virgen” (corramos un tupido velo sobre tan regia intimidad) marcó todavía más, si cabe, la estética y las ideas de su reino.  
A continuación procuraré hacer una relación de los films más relevantes sobre sus obras para que todo el que esté interesado en profundizar sobre ellas tenga un esquema suficientemente representativo de las mismas, procurando incidir sobre aquellas películas –lógicamente más recientes en el tiempo- que han contribuido a una visión más airosa y renovada del teatro shakesperiano, alejándose de cierta estética polvorienta -y a veces rancia- con la que en ocasiones algunos directos han cubierto la puesta en escena de las mismas con la excusa de otorgarle seriedad y calidad. 
Por descontado, en unos tiempos como los nuestros, en los que las posibilidades que nos brinda internet para acercarnos visualmente a cualquier tema son extraordinarias, recurriré con frecuencia a you-tube ya que allí podemos encontrar de forma rápida y efectiva la información y las imágenes relevantes para lo que ahora nos ocupa. 

                -1. Shakespeare, su figura y su tiempo. 
La biografía de nuestro autor no ha inspirado tantas películas como sus obras. Esto no es de extrañar porque los datos sobre su vida son escasos y en cambio sus obras no sólo han pervivido sin problemas al paso del tiempo sino que fueron haciéndose parte consustancial de las representaciones teatrales. 
El cine se ha hecho eco de las ambigüedades sobre la identidad de Shakespeare en las dos películas que he mencionado antes, ambas interesantes y realizadas con bastante talento (y medios): Shakespeare in love (1998) y Anónymus (2011) (3).  
Shakespeare in love, la película de Jonh Madden (4) es sorprendentemente atractiva y entretenida, teniendo en cuenta la trayectoria de su director que, con algunos pestiños anteriores en su haber como Su Majestad Mrs. Brown (o  posteriores La mandolina del capitán Corelli), no auguraba un tratamiento tan ameno y fluido. Es de suponer, por tanto, que habrá sido mucho más determinante en el resultado final la excelente labor de los guionistas Marc Norman y Tom Stoppard (5) 
En forma de comedia –medida en sus tempos con precisión milimétrica- la película fabula sobre el ficticio romance que mantiene un enamoradizo y apuesto Shakespeare con una de sus musas, una soñadora aspirante a actriz de teatro en un mundo en donde las mujeres no pueden actuar. 
Un reparto a la altura del reto (hasta el limitado Joseph Fiennes está bien en su recreación del escritor como un hombre apasionado e inspirado por lo que vive), unos diálogos brillantes y ágiles, y, por descontado, una puesta en escena espectacular (se nota el buen uso de los cuarenta millones de dólares del presupuesto) contribuyen de manera decisiva a la hora de mostrar de forma sugestiva  y atrayente el magnífico homenaje  que brinda este film al mundo del teatro isabelino. 
La historia de Shakespeare in Love (6) nos lleva al Londres de 1593 (recreado con talento). 
Los teatros son negocios en expansión, pero pugnando por sobrevivir a duras penas debido a todo tipo de trabas y dificultades; el Rose (7) y el Curtain (8) se encuentran, además, en franca competencia por adueñarse de un público que está fervorosamente entregado a las excelencias de un divertimento como el teatro que hasta no hacia tanto era casi desconocido, pero que exige ahora constantemente nuevas obras con las que entretenerse. 
Esto hace que los autores teatrales también estén sometidos a una gran presión para escribir, lo más rápidamente posible, nuevas obras para no defraudar a los espectadores y para conseguir que los teatros se llenen. En este ambiente, la película nos cuenta cómo William Shakespeare sufre cierta sequía creativa y se atasca en la escritura de la obra Romeo y Ethel, la hija del pirata. Vendrá a inspirarle arte y amor la bella Violeta de Lesepps, primero en forma de actor masculino     – Thomas Kent- y, después, por sus propios y meritorios encantos. Entremedio mil y un percances nos introducirán en la época isabelina, en su mundillo teatral y en la transformación de una obra, que iba a ser una comedia “con perro” (como dice Henslowe: “amor y escena con perro, eso es lo que quieren”), y que acabará siendo un drama que demostrará las complejidades del amor (Romeo y Julieta). 
Como bien señala el crítico cinematográfico Mark Robbins, “Shakespeare in love es una de esas obras atípicas e inesperadas que sabe cómo mostrar la sofisticación de su argumento y las enrevesadas motivaciones de sus personajes de forma tan sencilla como efectiva(9).  Una película que, aunque se permita licencias en cuanto a la veracidad de algunas de las cosas que cuenta, juega las cartas con suficiente habilidad como para que el resultado obtenido sea tan bueno que permita considerar que refleja lo que bien pudo ser y, además, nos lo muestra, de forma interesante y con el buen sentido del ritmo que poseen las mejores producciones cinematográficas estadounidenses. 
-continuará-
Autor: Javier Nebot, Oct. 2015.
https://www.safecreative.org/user/JavierNC
Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran  corresponden al artista o artistas referenciados.
Su exposición en este blog pretende ser un homenaje y una contribución a la difusión de obras dignas de reconocimiento cultural, sin ninguna merma a los derechos que correspondan a sus legítimos propietarios.
En ningún caso hay en este blog interés económico directo ni indirecto.

Notas.: Vídeos referenciados a Junio 2015. Es posible que algunos, como bien sabéis los que frecuentáis you-tube no estén activos en según que momentos.
(1) La deslumbrante obra de Shakespeare propició mil y una cábalas sobre la verdadera autoría de la misma porque su extensísimo vocabulario, las infinitas referencias a la cultura clásica y el extenso tratamiento de temas de lo más variado (en forma de tragedias, comedias, poemas etc.), enfocados la mayoría de ellos con una profundidad desacostumbrada hasta el momento,  no parecían accesibles a un simple autor de productos de entretenimiento teatral. Los conocimientos que se requerían para semejante producción no estaban a la alcance de alguien que no fuese de noble cuna y que hubiese recibido una educación muy esmerada, circunstancias que no se dieron en la biografía de W. Shakespeare, lo cual, evidentemente fue un excelente caldo de cultivo para todo tipo de habladurías y conjeturas. Contribuyó también a alimentar la leyenda sobre una autoría compartida –o incluso sobre una usurpación de la totalidad  de la misma, llevada a cabo con el consentimiento del verdadero autor-  la ausencia de manuscritos o de referencias a sus libros en su testamento así como lo poco que conocemos sobre su proceso creativo y otros aspectos de la vida de Shakespeare que hubiesen podido eliminar dudas. No cabe duda de que en tiempos tan amantes de las conspiraciones y de las teorías alternativas y retorcidas sobre cualquier cosa, las especulaciones  sobre todo ello han aumentado mucho con sin que ya que se haya conseguido arrojar todavía una luz definitiva sobre el asunto.
El documental que emitió Televisión española, en su segunda cadena, hace ya algún tiempo resulta clarificador e interesante sobre el personaje y su polémica. 
Y son interesantes de ver:
 W. Shakespeare: The conspiracy Theories.: 
In Search of Skakespeare, cuatro documentales realmente bien conseguidos:
También, sobre la figura y obra del autor y su tratamiento cinematográfico, merece la pena ver: 
https://www.youtube.com/watch?v=dMN0Nj6p2sQ 
 (2) Desde sus comienzos el cine tuvo una relación de amor dependiente con la literatura y el teatro. Ambos proveyeron abundantemente de historias y argumentos cuando no fueron objeto de múltiples adaptaciones al nuevo medio. 
Imprescindible en este sentido: Balló, J. y Pérez, X., La semilla inmortal. Los argumentos universales en el cine, Anagrama, Barcelona, 2010.
(3) Hay también una película curiosa, pero a muy diferente nivel –por decirlo de una manera fina-, realizada sobre un tema similar (la vida desconocida de Shakespeare)  y jugando con la posible relación en él y Cervantes: Miguel y William, dirigida por Inés Paris en el 2007.
 (4) Sobre John Madden: 
Títulos como la película sobre la que hablamos, o la mucho más reciente de El exótico Hotel Marigold, hacen pensar que, en el fondo y a pesar de algunas películas fallidas, el director tiene sus momentos de brillantez. 
(5) Sobre Marc Norman:
Sobre Tom Stoppard: 
Su obra Rosencrantz y Guildenstern han muerto, sobre dos personajes secundarios de Hamlet tuvo gran éxito teatral y fue objeto de una muy interesante versión cinematográfica.
 http://es.wikipedia.org/wiki/Rosencrantz_y_Guildenstern_han_muerto
(6) Shakespeare in love (1998): 
(7) Algunos teatros isabelinos han merecido suficiente devoción por parte de los espectadores como para sobrevivir –renovados- en estos tiempos: 
(8)  http://es.wikipedia.org/wiki/The_Curtain
De donde extraigo el siguiente fragmento:
Desde 1597 hasta 1599 se convirtió en el lugar de reunión y estreno de la compañía de Shakespeare, los Lord Chamberlain's Men, que habían sido obligados a abandonar su primer local en The Theatre después de que cerrara en 1596. Aquí se estrenaron varias obras de Shakespeare, incluyendo Romeo y Julieta (que obtuvo "Curtain plaudits") y Enrique V. En esta última obra, el hasta cierto punto poco distinguido Curtain obtiene fama inmortal al ser descrito por Shakespeare como "esta O de madera." Los Lord Chamberlain's Men también interpretaron la obra de Ben Jonson Every Man in His Humour aquí en 1598, con Shakespeare en el reparto. Más tarde ese mismo año Jonson obtuvo cierta notoriedad al matar al actor Gabriel Spencer en un duelo en los cercanos Hoxton Fields. Los Lord Chamberlain's Men dejaron el Curtain cuando el Globe, que había sido construido para reemplazar al Theatre, estuvo preparado (1599)”
(9) Robbins, M. Art: La magia del teatro,  DIRIGIDO POR nº 276. Febrero 1999  Barcelona.

<a href="http://www.safecreative.org/work/1511015691422-shakespeare-en-el-cine-algunas-reflexiones" target="_blank"> 
<span>Shakespeare en el cine. Algunas reflexiones</span> - 
<span>(c)</span> - 
<span>J.Javier Nebot Cervantes</span> 
</a> 

domingo, 25 de octubre de 2015

Estrenos de cine (y TV) (76): Sherlock - Season 4 Trailer

La versión de Sherlock de la BBC tendrá una cuarta temporada con el mismo elenco de buenos actores.
Novedades sobre Sherlock 4



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 Javier Nebot

sábado, 24 de octubre de 2015

Estrenos de cine (y TV) (75): The Grinder - Season 1 | Trailer | FOX [HD] 1ª Temporada


The Grinder (2015) Poster




Fred Savage and Mary Elizabeth Ellis, The Grinder
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 Javier Nebot

domingo, 18 de octubre de 2015

Opinión personal (51): Reflexión política y libro: "La capacidad de gobernar".

Me preguntaba hace unos días un amigo del Face sobre mi opinión respecto a las ideologías
El asunto es ciertamente complejo y cualquier opinión rápida tendría -sin duda- más de visceral que de lógica pero me hizo reflexionar un poco y me animó a revisar algún que otro libro para “actualizar” mi opinión al respecto.
Personalmente reconozco que me aburre –por lo obsoleta e incapaz de reflejar la complejidad de la realidad- la tradicional división izquierda/derecha que todavía hoy muchos siguen utilizando, ciegos y sordos (aunque no mudos) al cambio de paradigma. 
Entiendo que como vestigio histórico todavía resuenan sus ecos en la mayoría de nosotros, pero….¿realmente se creen los que la utilizan –muchas veces como arma arrojadiza- que una visión de un solo ojo (porque de eso se trata en el fondo) puede ser completa y dar solución a todos los problemas que acucian a una sociedad tan compleja y diversa como la que nos ha tocado vivir?
Entiendo también que, en ocasiones, la utilización de conceptos simples se hace necesaria para transmitir ideas que –quizás- de otra manera serian excesivamente oscuras para muchos ciudadanos aunque eso –deberíamos ser conscientes- empobrece a menudo el discurso político convirtiendo a éste en una caricatura, caricatura de sal gorda -muchas veces para estúpidos- que puede que arranque aplausos del gallinero pero que resulta ya burda y cansina para una gran mayoría de ciudadanos preocupados e interesados por el devenir de la política y de lo social.
De hecho ahí están para corroborar las ganas de cambio -ante el asombro inicial de algunos- los nuevos movimientos y algunos individuos de "a pie de calle" que han emergido últimamente en la política de nuestro país y que  -en parte, solo en parte- han sido aupados por unos votantes hastiados y aburridos de la política de eslóganes y pocos cambios reales. Se habla mucho de “renovación democrática”, de “saneamiento del arte de la política”, también de trasladar la iniciativa a los ciudadanos de “dar poder a la gente”. Se HABLA. ¿Y los hechos?

Cada vez resulta más indigesto –literalmente- ver y escuchar los telediarios. 
Todos constatan (y no solo porque parecen clónicos de sí mismos) que se continua en la misma línea de siempre a pesar de darse algunos cambios. Sea cual sea el maneje de líneas y cambios de los medios, parece obvio que los partidos “tradicionales desean   –aunque a veces digan lo contrario- mantenerse en los cauces habituales porque eso da –según ellos- “estabilidad al país” (y –sobre todo- a ellos), que los “nuevos” partidos –rompedores mediáticamente al principio- van transformando poco a poco su discurso para hacerlo “viable” a las limitaciones que impone la actuación en la realidad (algunas ciertas, otras exclusivamente ideológicas) con el subsiguiente riesgo de convertirse en más de lo mismo ya que el afán de “maquillarse” a golpe de lo que les indiquen los oráculos modernos (las encuestas) parece un rito de inexcusable cumplimiento para casi todos, independientemente de donde decidan colocarse ideológicamente, más todavía si cabe si pretendan “convencer” a una mayoría y no quedarse en la marginalidad política. 
¡Está por ver que la emergencia esperada no se convierta en “gatillazo” y arruiné las expectativas levantadas!
Como ciudadano de a pie –tal y como he dicho al inicio- me cuesta mucho identificarme con ninguno de los partidos actuales –incluidos los “nuevos”- ni con el sistema que mantienen. Y no es que yo sea precisamente lo que se puede considerar un “radical” ni tampoco un “antisistema”. No. Supongo que  -como una buena parte de esa ciudadanía callada y paciente- en algunos aspectos soy “conservador” (no creo en "adanismos" políticos ni en "tablas rasas") y en otros “progresista” (imposible no moverse en una sociedad en cambio permanente) aunque eso, en el fondo, no es relevante para lo que quiero decir.
Lo relevante es que parece más que obvio –salvo que uno viva en otro planeta-  que el ciudadano “medio” está literalmente harto de la situación de mangoneo y de la impunidad que parece que se da de manera casi endémica en la clase política; está cansado de ver como muchos problemas importantes para el bienestar de su vida cotidiana se quedan sin resolver porque prima más el malabarismo verbal que el verdadero deseo de encontrar soluciones efectivas.
Es cierto que no todos los asuntos deben ni pueden resolverse igual: ¡para eso existe la política! 
Sin embargo se hecha tremendamente a faltar LIMPIEZA  (fair play), deseo verdadero de soluciones más que de obtener “réditos políticos”. Es verdad también que aquellos que se identifican con inusitada vehemencia como de “derechas” porfían por mantener un discurso que haga inamovible el status quo como si éste fuese poco menos que sagrado (con todo lo que eso implica de mantenimiento injusto de desigualdades estructurales y de indignidades inasumibles). Igualmente cierto que muy buena parte de los que se consideran de “izquierdas” –que deberían en principio ser abanderados de actitudes más o menos o progresistas- se atrincheran en planteamientos  que ya han sido cabalmente superados hace tiempo  porque han demostrado su  incapacidad para ofrecer ya algo nuevo y realmente válido para la mayoría. Además, en vez de ser la vanguardia de algo vivo, en movimiento, han preferido optar, en su afán de obtener la “mayoría social”, por ser los adalides de la rigidez a la hora de pensar cuyo exponente más claro sería el corsé de lo “políticamente correcto”. Un casco ideológico que imposibilita actuar y analizar la realidad –siempre compleja y multifacética- con la libertad e imaginación necesarias.
¿Cómo actuar, pues? ¿Cómo posicionarnos ante el mundo de la política que –nos guste o no- nos condiciona e influye?
Considero que lo tenemos difícil porque las reflexiones de los partidos dan en ocasiones más miedo que ilusión de cambio. Desde luego no se trata de no dejar títere sin cabeza en plan programa del “tele-party” (aunque reconozco que a veces dan ganas) pero..¿tan difícil sería,  desde las diversas instituciones políticas y desde los partidos, ir introduciendo paulatinamente cambios en el sistema político para que los individuos interesados pudiesen asumir un mayor protagonismo, dando una mayor visibilidad a las inquietudes reales de la gente? ¿En dónde han quedado los posibles puentes entre los políticos y la ciudadanía? No se trata tampoco de hacer ascuas –al menos hasta tener un sustituto adecuado- de los partidos tradicionales pero éstos no parecen  ni siquiera interesados –a pesar de la evidente necesariedad- en introducir cambios o en abrirse a modificaciones que pudiesen alterar el status quo de poder que detentan (¿por qué , por ejemplo, tanto miedo a las listas abiertas?).
Parece lógico para rescatar credibilidades perdidas establecer severas consecuencias –más de las legalmente previstas hasta ahora que, por lo que se ve, son claramente insuficientes- para los abusones” de lo público. Más allá de propuestas detalladas a cada problema (que estarían en el orden cotidiano de las negociaciones –publicas- de lo político) serían necesarios “gestos” que consiguiesen recuperar la confianza en que la política no es un estamento blindado sino una manera de servir a los intereses públicos.
¿Más democracia directa tanto dentro como fuera de los partidos?
Señalaba en un artículo el siempre inteligente Javier Gomá que “la cuestión palpitante, la tarea moral moral hoy, no es ser  libres sino ser-libres-juntos, no tanto la atención a la vivencia subjetiva como el establecimiento de las bases que hagan posible la armoniosa convivencia intersubjetiva”; no puedo por menos que estar de acuerdo y considerar que, probablemente, ese diseñar y pensar la convivencia con los otros sea  una de las tareas más importante de  la política que los políticos parecen olvidar en ocasiones.
En este sentido me parece relevante referirme a un libro que  leí hace tiempo leí – y que estoy releyéndolo de nuevo  con gusto- : un excelente análisis de Yehezkel Dror


Elaborar un informe y exponer posibles soluciones a las dificultades de la gobernación fue una solicitud del Club de Roma
Dror reflexionó con agudeza sobre las dificultades presentes y futuras que puede plantear la gobernación de los estados modernos  y sus conclusiones  se publicaron con el título de
La capacidad de gobernar

Desde mi punto de vista, es un excelente análisis de las posibilidades de desarrollo futuro de las democracias y en el se analizan los problemas con una óptica inteligente, no sesgada por la rigidez que puede implicar someter las conclusiones a las ideologías y ofrece alternativas, sugerencias y consejos para enfocar los cambios que se irán produciendo en las sociedades complejas en los próximos años.
Aunque fue escrito en 1994 no ha perdido –curiosamente- vigencia y puede leerse con utilidad ahora mismo. De hecho se lo recomendaría a muchos de esos asesores de políticos que aconsejan –en su afán de “acercarse” al “pueblo”- gestos de impacto mediático pero que obvian –con la excusa de no cansar al personal- cualquier análisis que pase de más allá de cuatro líneas o que no pueda traducirse en un simple eslogan


Me permito copiar algunos fragmentos porque, como suele decirse, "para muestra, un botón".
Dentro de las dificultades inherentes a las democracias, menciona:

"Muchos de los problemas de gobernación de las democracias (y también en las no democracias) brotan de la cultura política y las instituciones relacionadas con ella conforme éstas evolucionan. Las principales tendencias incluyen:
-La legitimidad del Estado y la de la autoridad política son aceptadas con mayores reticencias que en el pasado, y quienes sostienen arraigadas opiniones están menos dispuestos a dejarse presionar por los votos de las mayoría.
-Otras instituciones tradicionales de gobernación también declinan: por ejemplo, en muchos países, los sindicatos están perdiendo afiliados, el liderazgo suele considerarse como algo que queda fuera del alcance del pueblo, y los "comités de acción" asumen y presionan para lograr una acción militante.
-Grupos de presión e interés siguen teniendo un poderoso control sobre los gobiernos, que limitan de forma significativa su libertad de acción. Incluso grupos relativamente pequeños pueden organizar demostraciones de masas y forzar a estados en apariencia "fuertes" a cambiar de política, como se ha visto en el caso de los agricultores franceses.
-Al mismo tiempo, nuevas entidades políticas van ganando legitimidad y entran en competencia con naciones-Estados, por ejemplo grupos étnicos y regionales o instituciones supraestatales, como la Unión Europea. Nuevos movimientos ideológicos, como las "Verdes", están logrando considerable apoyo, por lo menos hasta que forman un partido político.
-Los medios de comunicación de masas tienen un creciente y poderoso impacto y convierten cada vez más la política en un circo (aunque esto no es nuevo, basta en pensar en las cortes políticas de los Estados absolutistas de Europa). El fenómeno satisface las  exigencias publicas de excitación y divertimiento (que abren tal vez el camino a una versión moderna del "pan y circo") que, a su vez, alientan a los políticos a vivir cada vez más obsesionados con la imagen que de ellos dan los medios de comunicación, de acuerdo con el principio de videor ergo sum ("me ven, luego existo"), ayudados por una nueva generación de profesionales del mercado político.
-La autoridad del Estado es minada por la desmitificación y por el creciente cinismo con que se mira a los políticos. Entre las manifestaciones y explicaciones de estas tendencias está la demanda de un gobierno abierto, unos medios de comunicación con capacidad para investigar, un público más educado, la difundida y grosera corrupción e hipocresía por parte de los políticos, y el frecuente fracaso de los gobiernos para ofrecer lo que de ellos se espera y que ellos mismos han prometido.
-Los periodos de tiempo político en las democracias modernas son mucho más breves que el requerido para resolver temas de envergadura. Algunos grupos de acción -como los "Verdes"- si invocan perspectivas a largo plazo. Pero en conjunto las prioridades tienden a estar limitadas por exigencias y presiones a corto plazo.
-Las culturas políticas occidentales contemporáneas se basan cada menos en la ideología; la mayoría de los partidos proponen políticas similares en la mayor parte de los asuntos. Incluso cuando la competencia electoral lleva los candidatos enfatizar diferencias de opinión, la falta de opciones conocidas y realistas en numerosas cuestiones ha apagado el fuego del debate ideológico, para ser reemplazo por duelos televisivos entre los candidatos principales.
En conjunto, los partidos tienden a perder su capacidad de dominio y toda la estructura política es rechazada por una proporción cada vez mayor de ciudadanos.
Al mismo tiempo, los presidentes y primeros ministros anuncian de manera ocasional su compromiso con posturas ideológicas particulares, sin cambiar en general la naturaleza de la política por mucho tiempo.
-En resumen, el papel de los personajes protagonistas de las culturas políticas occidentales va en aumento, una vez más en parte gracias a los medios de comunicación. Pero otros acontecimiento refuerzan también las posiciones de presidentes y primeros ministros, como las cumbres y la evidente necesidad de políticas interministeriales coherentes; por añadidura, la desorientación y el trauma empujan al pueblo a buscar seguridad en figuras autoritarias y este hecho, a su vez, está cambiando los modos de funcionamiento de las democracias en un sentido que, hasta ahora, no está del todo claro.
-El uso cada vez más frecuente de referendums para adoptar decisiones sobre temas controvertidos -tales como la adhesión a la Unión Europea o los que se refieren a la energía nuclear-  son un testimonio más de la incapacidad de los procesos políticos tradicionales para enfrentarse con determinadas situaciones, sin haber proporcionado un sustituto satisfactorio.
-Hasta ahora uno de los grandes éxitos de las culturas políticas occidentales ha sido haber podido tolerar un 10 o un 15% de desempleo. La estabilidad política se ha mantenido gracias, sobre todo, a las tasas relativamente altas de subsidio de para a cargo del Estado, pero es difícil predecir el efecto de los impactos a largo plazo del crónico y creciente desempleo, y esto puede resultar en extremo dañino.
-Pueden estar en marcha fenómenos aun más malignos como la hostilidad cada vez mayor hacia los inmigrantes; esa hostilidad está evidentemente apoyada por amplios sectores de la población, hasta en sociedades tradicionalmente tolerantes. Y como  reacción contra el abandono de las ideologías hay una tendencia hacia una "politica de resacralización", cargada de fuertes emociones y ataduras que están consideradas más allá del alcance de la tolerancia y de las decisiones fundamentales, incluidas nuevas versiones de nacionalismo depravado.  La economía también muestra indicios de acumular significados teológicos. En combinación con un posible potencial antidemocrático de culturas posmodernas como un todo, el resultado pueden ser nuevas y peligrosas formas de fanatismo incluso en países con larga tradición democrática.

¿No les parece un análisis acertado de la realidad actual.....escrito hace veinte años?

Autor: Javier Nebot, Oct. 2015.


sábado, 17 de octubre de 2015

Elisabeth Kubler-Ross. Acompañar a Morir, Una mirada de Amor (subtitulada)

Personalmente soy bastante escéptico respecto a las interpretaciones de lo que hay "más allá" (estrictamente nada, pero muchas personas rellenan el hueco con una poderosa imaginación....que no es lo mismo que falsedad)
Sus etapas de "duelo" se han "santificado" de tal manera que casi parece anormal no vivirlas de ese modo; resultando su esquema válido no podemos olvidar que "el mapa no es el territorio". 
Sin duda hay aventureros que obviaran cualquier sugerencia yendo por libre; la mayoría nos apoyaremos en instrucciones y -también- algunos confundirán la letra con el espíritu.




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