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domingo, 31 de julio de 2016

Opinión sobre libros (8): "De animales a dioses" de Yuval Noah Harari.

De animales a dioses es un libro interesante, instructivo y ameno, triada de adjetivos que no siempre suele darse en las publicaciones divulgativas. Se trata, sin duda, de una de esas obras que no te importa releer de cuando en cuando porque te ayuda a refrescar ideas y planteamientos y, además, a disfrutar con ello. 
Este criterio ha debido de ser compartido por infinidad lectores porque, desde que vio la luz su primera edición, se han producido infinidad de re-ediciones y el libro ha sido traducido a más de treinta idiomas (estamos hablando de centenares de miles de copias lo que hace que se pueda considerar realmente un verdadero best-seller en su género).

Yuval Harari se doctoró en historia militar en la universidad de Oxford y es en la actualidad profesor de historia en la Hebrew University de  Jerusalén.
De animales y dioses ha sido su primer libro de corte no académico y es de desear que su éxito  anime a su autor a escribir  otros libros en la misma línea.
¿Qué nos cuenta Harari en esta publicación
Como bien indica su subtítulo se trata de una breve historia de la humanidad. 
Un recorrido necesariamente breve -en la linea de los ya publicados con anterioridad por autores como Peter Watson o Daniel Boorstin-  porque Harari es muy consciente de que intentar analizar en profundidad todos los puntos culmen de la historia del ser humano sería un empresa no solo ardua sino, posiblemente, inasumible y desde luego muy alejada de sus pretensiones divulgativas. 
Por eso no cae en el error de pontificar sin más sobre el posible destino de la humanidad o de provocar  al personal con tesis de dudosa fiabilidad y poco rigor cientifico. Se diría, más bien, que en las poco más de cuatrocientas páginas de su libro,  Harari opta por ofrecer a sus lectores pautas y puntos para la reflexión.
 Efectúa para ello una selección -cuasi impresionista- de los que son, desde su punto de vista, los principales hitos de la historia del homo sapiens, una selección que, a pesar de su condensación, resulta suficientemente válida como para permitirnos atisbar esa dirección y sentido de la historia que nos propone como tesis.
Aprovecha también para presentarnos algunas de las polémicas científicas y sociales más relevantes desde el punto de vista histórico, a las que todos los estudiosos han tenido que  enfrentarse. 
A través de los distintos capítulos el autor va dejando claro cuales son esas posibles tesis y conjeturas y cuales de ellas tienen, en su opinión, viabilidad. También, en sentido contrario, señala lp que considera realidades indiscutibles. 
Harari no tiene reparos en reconocer cuando no sabemos (los historiadores) la verdadera respuesta sobre algunos asuntos esenciales (por mucho que nos gustaría saberla y por mucho que eso haya desagradado a algunos críticos).
Personalmente me parece un planteamiento acertado por parte del autor ya que le permite esgrimir con inteligencia  hipótesis probables -que siempre tiene su punto de riesgo aventurar- y fundamentarlas sobre lo que si se sabe con cierta seguridad, aunque sin renunciar a abrir caminos a la polémica y cpn ésta a las futuras investigaciones.
Desde mi punto de vista, creo que el libro juega, quizás demasiado, con esa idea de progreso -tan cara a muchos historiadores, sobre todo de izquierdas- que presupone una incuestionable dirección de la historia ("seréis como dioses") y por ello da por sentados algunos determinismos que no me parecen tan evidentes como cree el autor, pero su argumentación resulta en cualquier caso atractiva y sugerente e incita al lector a profundizar en los temas que analiza lo que ya es de por si un éxito notable y un objetivo más que deseable para cualquier libro de divulgación.
Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran  corresponden al artista o artistas referenciados.
Su exposición en este blog pretende ser un homenaje y una contribución a la difusión de obras dignas de reconocimiento cultural, sin ninguna merma a los derechos que correspondan a sus legítimos propietarios.
En ningún caso hay en este blog interés económico directo ni indirecto.

sábado, 30 de julio de 2016

Pequeño Tour por Italia (13): Florencia (7º de 9). Museo arqueológico + Cenácolo de Santa Apolonia.

Museo Arqueológico. 
Casi enfrente de la Santísima Annunziata, y ocupando las dependencias de un antiguo palacio del siglo XVII, se encuentra el Museo Arqueológico de Florencia. Parece evidente que un museo de éste tipo juega en una teórica "segunda división" sobre todo si tenemos en cuenta la cantidad de atractivos culturales y museísticos  de primera línea que posee  una ciudad como Florencia, pero -si cuenta con algo de tiempo extra y le gusta la historia- su visita no decepciona porque contiene piezas etruscas, griegas, romanas y egipcias sumamente interesantes que testimonian la pasión de los florentinos por el coleccionismo.













Cenácolo de Santa Apolonia.
En el antiguo monasterio benedictino de Santa Apolonia (que fue secularizado en 1808) se encuentra la Última cena de Andrea del Castagno (1423-1457).
Madrugando un poco fue posible contemplar la sala en donde se alberga en absoluta tranquilidad.
Siguiendo el modelo habitual de estas representaciones, los apóstoles se encuentran reunidos alrededor de Jesús y ante una mesa cubierta con un mantel blanco. Judas rompe la sincronía al estar enfrente y completamente aislado de los demás por lo que se hace fácil el distinguirle como el futuro traidor.
Castagno pinta, con su peculiar estilo, a unos personajes de rasgos toscos, algo regidos, y los sitúa perfectamente en una sala que permite demostrar su dominio de la perspectiva. 






Texto y fotos:  Javier Nebot

jueves, 28 de julio de 2016

Pintores de hoy (92): Matías Quetglas

Un verdadero clásico del realismo español: Matías Quetglas (Ciutdadela, 1946).






















Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran  corresponden al artista o artistas referenciados.
Su exposición en este blog pretende ser un homenaje y una contribución a la difusión de obras dignas de reconocimiento cultural, sin ninguna merma a los derechos que correspondan a sus legítimos propietarios.
En ningún caso hay en este blog interés económico directo ni indirecto.

martes, 26 de julio de 2016

Pequeño tour por Italia (12): Florencia (6º de 9). Capillas mediceas.

Capillas mediceas.
San Lorenzo se considera la iglesia de la familia Médici.
Fue levantada sobre un templo romano del año 393 y, lógicamente, experimentó múltiples transformaciones a través de los siglos. Hacia 1420 fue Brunelleschi el responsable de la reconstrucción y el que le dio las características renacentistas que posee (aunque, al día de hoy, todavía esté sin terminar).
En su interior son muchas las cosas dignas de verse, pero podemos considerar las sepulcros de los Médici -esculpidos por Miguel Ángel- como uno de los puntos culminantes de la visita porque esas figuras -guardianes funerarios- que surgieron de sus manos para honrar a Lorenzo y Giuliano de Médici constituyen, sin duda, uno de los ejemplos más preclaros de perfección en la estatuaria occidental.






Lorenzo, duque de Urbino, murió muy joven, a los 27 años, en 1519.
Por lo que parece, su carácter reflexivo propició que entre sus coetáneos se le conociese como "el pensativo".  Esta característica de su temperamento fue muy tenida en cuenta por Miguel Ángel al realizar su estatua, lo que le llevo claramente a crear una imagen idealizada del perfecto guerrero/pensador más que a querer plasmar la fisonomía "verdadera" de Lorenzo.
A sus pies, dos figuras humanas representan, alegóricamente, al alba y al ocaso.
En el sepulcro de Giuliano, duque de Nemours (1479-1516), hijo menor de Lorenzo el Magnífico, Miguel Ángel optó por representar también una figura hermosa y digna, pero haciendo hincapié en su gran fuerza y haciéndole destilar una gran seguridad en sí misma. Para muchas expertos esta escultura materializa el ideal de la vida activa en clara contraposición con la de Lorenzo que ejemplifica la vida contemplativa (de hecho una se encuentra enfrente de la otra).
A sus pies descansan el día y la noche.






Texto y fotos:  Javier Nebot