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martes, 25 de abril de 2017

Arquitecturas (3): Edificio CHANIN. New York (USA).

 El edificio Chanin fue construido entre 1927 y 1929 por los arquitectos J. Sloan 
M.T. Robertson.
Se trata de un rascacielos de estilo Art Decó, dedicado casi exclusivamente para oficinas
Alcanza, si tenemos en cuenta su antena, la respetable altura de 207 metros. 
Fue encargado por el promotor Erwin S. Chanin, que se inmortalizó asimismo dejando su nombre al edificio.
Su imagen constituye -de pleno derecho,junto con otras joyas arquitectónicas de la Gran Manzana- uno de los iconos más relevantes de Nueva York.








La construcción se levanta sobre una soberbia base de piedra caliza, rematada con ladrillo tratado con gusto y elegancia.  El vestíbulo fue diseñado por Jacques Delamarre, haciendo un excelente uso del bronce dorado, con alegorías escultóricas a la vida moderna y los trabajadores, obra de René Chambellan.














Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran  corresponden al artista o artistas referenciados.
Su exposición en este blog pretende ser un homenaje y una contribución a la difusión de obras dignas de reconocimiento cultural, sin ninguna merma a los derechos que correspondan a sus legítimos propietarios.
En ningún caso hay en este blog interés económico directo ni indirecto.



lunes, 24 de abril de 2017

Estrenos de cine (106): Lady Macbeth.

Ya en nuestras pantallas.
La lucha por ser uno mismo a pesar -o en contra- de los convencionalismos sociales.
Opera prima de William Oldroyd, que participó en el pasado Festival de cine de San Sebastián.
Aunque pendiente todavía de visión por mi parte, no tengo duda que será un film interesante aunque sea por el solo hecho de abordar un tema y una época de indudable interés y porque se permite ir más allá de los planteamientos prefabricados de muchas películas que solo se pueden  tolerar si los comparamos con los horrores de la parrilla (por la cantidad de neuronas que asa sin piedad) televisa.
Reino Unido, 2016.
Director: William Oldroyd.
Guión: Alice Birch, inspirándose en la novela de Nikolai Leskov.
Fotografía: Ari Wegner.
Intérpretes: Florence Pugh, Christopher Fairbank, Cosmo Jarvis, Naomi Ackie.






Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran  corresponden al artista o artistas referenciados.
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domingo, 23 de abril de 2017

Pequeño Tour por Italia (36): Turín (2): La Mole.

El Museo Nacional del Cine de Turín/la Mole Antonelliana está instalado en -paradoja de los tiempos- una enorme ex-sinagoga, obra del arquitecto Alessandro Antonelli: resulta particularmente curioso y singular que el templo de los creadores de historias por excelencia (los judíos) haya acabado reconvertido en un templo moderno sobre aquellos que han creado la mayor parte de la iconografía visual de nuestro tiempo a través del cine.
Desde luego, la visita es absolutamente recomendable, incluso para quienes no son adoradores  devotos del Séptimo Arte. Hay magia bajo esa grandiosa cúpula que rinde un constante homenaje a todos aquellos fabricantes de sueños que han llenado nuestra imaginación con nuevos ídolos. 



El edificio empezó a construirse en 1863 con intención de ser, como he mencionado más arriba, una gran sinagoga pero, por diversas circunstancias, acabo siendo terminado por el Ayuntamiento de Turín que quiso convertirlo en un símbolo del unidad nacional dedicado a Víctor Manuel II, y finalizó su construcción en 1889.
La altura pensada en el origen del proyecto, 47 metros, fue modificada hasta alcanzar los actuales 167 metros que otorgan al edificio un aspecto imponente tanto en su interior como en su exterior.
En el interior se observan distintos niveles que permiten al Museo mostrar, de forma muy didáctica, toda la historia del cine, tanto a través de las diversas máquinas que lo hicieron posible en su origen (de las que se exhibe una buena colección que evidencia su evolución técnica siguiendo un criterio cronológico) como a través de una excelente colección de afiches cinematográficos y un sinfín de objetos que se han convertido en reliquias con gran carga emotiva. Por descontado, se proyectan fragmentos de películas en dos grandes pantallas mientras los espectadores disfrutan de unas comodísimas butacas que permiten  ver no solo antiguos films sino el entorno y la grandiosa cúpula.


















 En 1961, con ocasión del la celebración del Centenario de la Unión italiana, se instaló un ascensor panorámico que ascendía hasta el exterior de la cúpula. Fue renovado en 1999 y atraviesa hoy el museo desde su base hasta la terraza panorámica, a 85 metros de altura, en 59 segundos.
Desde allí, las panorámicas de Turín son extraordinarias.











Texto y fotos: Javier Nebot